sábado, 23 de mayo de 2009

Queimada: la necesidad de rescatar una película valiente


He visto por primera vez Queimada de Gillo Pontecorvo -1969- ,y superados los prejuicios sobre cine político, a priori maniqueo, y una vez obviada la distancia en la forma de concebir el guión, desde la mirada del profesor de Historia preocupado por encontrar material para sus clases, esta película es un interesantísimo documento para entender el difícil camino a la independencia política y económica de los países latinoamericanos. Con el tema de fondo de la abolición de la esclavitud a mediados del siglo XIX en una isla del Caribe que había sido colonia portuguesa, la película se centra en la manipulación llevada a cabo por un agente inglés interpretado por Marlon Brando, que representa los intereses de Gran Bretaña y más concretamente de una compañía azucarera inglesa. Los antiguos esclavos son transformados en obreros aún más explotados. Es el lado oscuro de la historia que el cine rara vez muestra. Es cine político evidentemente, inscrito en las ideologías de izquierdas de los sesenta. Dos años despúes se publicó Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, que sigue siendo un libro útil para entender una parte de los problemas de este continente tan maltratado por todas las formas de colonialismo.
El lider revolucionario José Dolores intenta la revolución contra todas las fomas de opresión pero la isla una vez más acaba quemada, como lo ha sido tantas veces la historia y el cine, con apenas pervivencia de explicaciones alternativas del desigual reparto de la riqueza en el mundo.
Por supuesto la película supuso un fracaso en la taquilla, y un batacazo económico pues fue una producción costosa. Pontecorbo ya había rodado La batalla de Argel, una obra maestra, pero después de Queimada su producción se resintió. Siempre es tiempo de rescatar películas como esta de las que tan necesitado está el cine actual.