viernes 27 de noviembre de 2009

Edén al Oeste



No es el mejor Costa-Gavras pero la mirada del personaje interpretado por Riccardo Scamarcio nos presenta una Europa ridícula, hinchada de abundancia ciega y nihilista, ajena al sufrimiento de los declarados ilegales. Una Europa que es como un mago que ofrece ilusiones crueles. Por momentos la película tiene algo parecido a cierto ritmo, y es cáustica, pero le falta nervio. Gracias a que las escenas iniciales del barco, las del hotel de lujo, con la búsqueda de los inmigrandes, el París decadente, salvan la película. Puede parecer que el final es una boutade, que lo es, pero da sentido a todo, a toda esa falsa promesa que es el paraiso occidental para los  emigrantes. No quiero entrar en la polémica de si es una película necesaria, bientencionada, pero fallida y demás monsergas. En medio de tanta mediocridad en el cine, los que buscamos los rastros de la realidad en la pantalla, no podemos desaprovechar esta película.

Por cierto, he visto esta película en un pequeño cinestudio de Albacete -Candilejas-, y en la sala estábamos dos espectadores. Ya han cerrado los cines de dos centros comerciales. Sólo quedan en una ciudad de 170.000 habitantes como es Albacete, los cines de un centro comercial a las afueras de la ciudad y este pequeño cinestudio. Por otra parte, existe una Filmoteca Municipal. Así que esperemos que que al menos el cine Candilejas, tan necesario,  resista, como esperemos que Costa-Gavras, tan necesario, resista.

jueves 26 de noviembre de 2009

Prometeus, la evolución de las TIC

lunes 23 de noviembre de 2009

MICHAEL HIRST, creador de 'Los Tudor', habla de cine e historia



El historiador Michael, Hirst, guionista de la serie  Los Tudor, habla en una entrevista reciente sobre  los viejos problemas de adaptar la historia para la televisión, con todas las simplificaciones y dramatizaciones necesarias, las críticas de los académicos y la evidencia del lenguaje propio del cine. Escribir la historia en imágenes, ese es el problema, ese es el medio para que la historia salga del reducto académico. ¿Hasta dónde llega el rigor, qué hay que safrificar para acercar al gran público la historia?. Enfin, las viejas cuestiones puestas al día por Hirst -no confundir con el artista del cráneo de diamantes-

miércoles 18 de noviembre de 2009

Y el cine marcha, B (1961-1979)

Continuación, saltando un episodio no disponible (1939-1961), de Y el cine marcha de Manuel Huerga, a partir de 1961 hasta 1979, en plena Guerra Fría.
Período 1961-1979, I


Período 1961-1979, II

lunes 16 de noviembre de 2009

Y el cine marcha, A (1895-1939)

Extraordinario montaje documental de Manuel Huerga sobre el cine y los derechos humanos de 2008 para Amnistía Internacional emitido por TVE en diciembre de 2008.
Y el cine marcha, 1


Y el cine marcha, 2a


Y el cine marcha, 2b

Celda 211



La película de Daniel Monzón nos atrapa, aparte de por la fuerza interpretativa de los actores, porque el guión funciona, la ambientación es creíble y porque la verosimilitud no se ha forzado excesivamente. Transcurre en una cárcel española, se supone que en la actualidad, pero en todo caso la realidad a la que se alude estaría mejor ubicada a principios de los ochenta del siglo pasado. La realidad carcelaria española ha sido casi un género en nuestra literatura: basta recordar, además de las obras por todos conocidas, las memorias de Diego Duque de Estrada, donde nos ofrece entre otras innumerables peripecias, su paso por la Cárcel Real de Toledo a principios del siglo XVII. Malamadre, el personaje encarnado por Luis Tosar hunde sus raíces en muchos personajes de cine, pero éste, tiene la virtud de ser un romántico a su pesar, que nos acaba desarmando. Porque la historia de amistad que establece con el Calzones –el personaje que interpreta Alberto Ammann- no es muy habitual, basada en un pulso de poder pero en una lealtad fraguada en la necesidad de creer en alguién, aunque la realidad siempre acaba imponiéndose. Y la confusión de realidades, esa interposición de personalidades –como en el cristal roto de la celda donde se mira- del Calzones es un giro de guión que permite abrir nuevas posibilidad a esta historia. Y además está el ingrediente de que se utiliza a etarras como rehenes en el motin carcelario -el enfrentamiento verbal de Malamadre con el desafiante jefe etarra es para enmarcar-. Enfrente los personajes creados para representar a los funcionarios de prisiones también son creíbles.

Así como cuando se ha estudiado la situación carcelaria de la España moderna se ha acudido a libros de memorias como el de Duque de Estrada, no es mucho aventurar que esta película será una referencia de primer orden para conocer las cárceles españolas de finales del siglo XX. De nuevo la ficción nos proporciona una herramienta de conocimiento de la realidad, sabiendo realizar el ejercicio de distanciamiento que requiere toda representación.

Luis Tosar nos ofrece a uno de los personajes más penetrantes del cine español en mucho tiempo, que con películas como esta ensancha su registro y llega al público.

sábado 7 de noviembre de 2009

Good y Mein Führer


He visto casi al mismo tiempo Good (V. Amorim, 2008) y Mein Führer (D. Levy, 2007), un drama y una comedia dramática respectivamente, ambientadas ambas en la Alemania nazi. Si la primera es una película convencional, un drama histórico sobre el dilema moral de un profesor de universidad que acaba integrándose en la estructura nazi, y que tiene dificultades para mantener su dignidad sobre todo cuando su amigo judío está en peligro, la segunda es una parodia disparatada, que hunde sus raíces en la mítica To be or no to be de Lubitsch. El director judío D. Levy se propuso contradecir la fabricación de una representación heroica y falsa del Holocausto de La lista de Schindler y así buscó el registro paródico iniciado por Chaplin y Lubitsch, para retratar el nazismo y el exterminio de los judíos. Pero el resultado en este caso es discutible, porque aunque permite otro punto de vista sobre el tema, los tics humorísticos son tan repetitivos -el reiterado saludo nazi, la burocratización absurda del régimen- que acaban siendo un lastre, aunque es meritoria la interpretación de los personajes principales: Hitler (Helge Schneider) y el actor judío Grünbaum (Ulrich Mühe,). En el caso de Good, tanto Vigo Mortensen como Jason Isaacs encarnan con verosimilitud sus papeles de amigos separados por el nazismo, pero al guión le falta pulso, y sobre todo, transcurre por caminos demasiado trillados. En definitiva, ha habido tal profusión de cine sobre el nazismo y el Holocausto, que resulta casi imposible decir nada nuevo, aunque se intente vivamente, como en el caso de Mein Führer, por el camino de la parodia.